Las cifras muestran claroscuros: mientras las ventas de automóviles caen, la división de almacenamiento energético alcanza récords históricos y la compañía acelera su apuesta por los robotaxis y la robótica humanoide. Los modelos más afectados fueron precisamente el Model S y el Model X (categorizados como "otros modelos" en los resultados financieros), cuyas entregas se desplomaron un 40% en el año completo. Entre los lanzamientos más esperados están el Cybercab (el robotaxi dedicado sin volante ni pedales), el Tesla Semi y el nuevo Roadster. La compañía también comenzará la producción del Megapack 3 en Houston y, ahora confirmado, de Optimus en la reconvertida planta de Fremont. Estos créditos son beneficios prácticamente puros que Tesla vende a otros fabricantes que no cumplen con las regulaciones de emisiones.