El rechazo a las operaciones migratorias federales comenzó a transformarse en una protesta de alcance nacional tras una convocatoria surgida en las Ciudades Gemelas, Minneapolis y Saint Paul, donde activistas y organizaciones llamaron a paralizar el país el viernes 30 de enero. En el comunicado que impulsa la huelga, los convocantes aseguran que estas muertes ocurrieron mientras las víctimas participaban en protestas contra la deportación masiva, lo que —afirman— convierte los hechos en una grave violación de derechos constitucionales. El texto acusa a ICE, a la Patrulla Fronteriza y a otras agencias federales de ejecutar operativos que describen como detenciones arbitrarias y acciones diseñadas para infundir miedo en barrios inmigrantes. Un día después de aquella movilización, la muerte de Alex Pretti, enfermero del Departamento de Asuntos de Veteranos, profundizó la tensión y aceleró la expansión del movimiento hacia otros estados. El movimiento se presenta como una red abierta y descentralizada, con participación de colectivos en ciudades como Cleveland, Nueva York y Los Ángeles.