Repite una y otra vez: "Viene, viene, siempre viene". Creamos o no en Dios, su presencia se abre paso y se hace sentir, muchas veces de forma invisible, en todo lo que existe. En la penumbra lluviosa de las noches de julio, sobre el estruendo de las nubes, viene, viene, siempre viene. He cantado muchas canciones, en muchos estados del alma, pero todas, sin excepción, han dicho lo mismo: "Viene, viene, siempre viene". Mi trayectoria profesional en enfermería médica y quirúrgica abarca más de veinte años, enriquecidos por mi experiencia en salud pública y obstetricia.