Si los violentos y enmascarados agentes federales te matan, como hicieron con Pretti y con Renee Nicole Good, el gobierno te tacha de “terrorista doméstico”, avala la conducta criminal e inmoral de los agentes, y reina la impunidad. Que “blandió” su arma y “atacó” a los agentes y que cuando intentaron quitarle la pistola, se “resistió de forma violenta”. Una pistola que jamás desenfundó y que, de hecho, ya los agentes le habían quitado. Pretti estaba en el suelo, neutralizado y sin arma cuando recibió los 10 disparos por la espalda que cegaron su vida. Esa es la excusa para satisfacer su prejuicio y el de su base contra quienes no llenen el perfil de los que es ser “estadounidense”.