Se trata, en realidad, de lo que en Identidades asesinas (1998), uno de sus libros más vigentes para las diversas crisis actuales, Amin Maalouf llamó los genes del alma. No tengo ningún problema en reconocer mi poco discreta sonrisa al anunciarse la entrega del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romance 2025 a Maalouf, en la próxima Feria Internacional del Libro de Guadalajara. El siglo XX transformó a Medio Oriente en tierra de absolutos, pero la reflexión y la imaginación exigen salir de ellos. La excepcionalidad de lo completo está en lo peculiar del intelectual, que narra desde el ensayo y viceversa, como también juega en el libreto. Retrato en todos los sentidos posibles del mundo que observa y del que somos parte: la información, la desinformación, la banalidad, la frivolidad, la angustia, la necesidad de escape.