Se movían dentro de círculos en los que había otras si no iguales, al menos parecidas a ellas y además pertenecían a familias en las que los varones, particularmente los padres, pero a veces también los maridos, habían alentado esa formación. En definitiva, vivían en contextos en los que formarlas no era tan excepcional como pudiera parecer. Algo que, por otro lado, era lo que tenía que saber hacer un comerciante varón de nivel medio. Comercio, teatro y libros parecen ser los sectores en los que las mujeres pudieron abrirse camino como empresarias, ¿por qué esos y no otros? Pues hay muchos casos en los que el punto de partida era muy difícil, pero quizá uno de los más llamativos sea el de Isabella Parasole.