Son obras casi colectivas, en las que el cronista selecciona, transcribe, mezcla, ordena y edita las horas y horas de entrevistas que el lector adivina que hay detrás. En los tres libros tiembla dos veces de manera simultánea: a las 7:19 del 19 de septiembre de 1985 y en el acto de la lectura, con la furia del presente y la perspectiva del pasado. Es, también, la que se permite mayores intervenciones, que por breves que sean sirven para articular el libro y dejan en claro que las voces que se reproducen y las reflexiones a las que se llegan están determinadas por la mirada de la cronista. Monsiváis no pasa por alto que “la iniciativa privada aprovecha el viaje y exige la ‘reprivatización de la sociedad mexicana’”, lo que conseguiría en la década siguiente. La mujer se asomaba por la ventana para ver a la multitud que la animaba a salir, que se lo ordenaba, y ella, “con enfado y parsimonia”, la escuchaba y la ignoraba:Las vecinas se obstinan, la llaman por su nombre, la regañan.