Te saca el profesor a la pizarra y te obliga a hablar delante de toda la clase. Lo mejor es que digas algo, lo que sea, para poder volver a tu pupitre cuanto antes. Esta se parece a la de la comida: en una ciudad en la que estás de paso, a la que te has llevado una maleta minúscula, te invitan a una fiesta muy elegante. Hay que improvisar un atuendo a la altura con lo que tienes a mano: la ropa que has traído en la maleta, las cortinas de la habitación, algo prestado. Hacemos lo que podemos con lo que tenemos.