El Chelsea sufrió un duro golpe en Stamford Bridge al perder 3-1 frente al Brighton, en un partido marcado por la expulsión de Trevoh Chalobah y la capacidad del conjunto visitante de aprovechar cada oportunidad. Con un jugador menos, el Chelsea perdió el control del partido y Brighton se volcó al ataque. La presión visitante se intensificó mientras los Blues se replegaban, incapaces de generar peligro y con la tensión aumentando en el campo. La energía visitante contagió a los jugadores y aficionados, y el Chelsea comenzó a mostrarse nervioso y sin ideas claras. El golpe final llegó en la última acción del partido, cuando Welbeck firmó su doblete y selló una victoria histórica para Brighton en Stamford Bridge.