La planta nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa, enfrenta una crisis sin precedentes mientras entra en su quinto día operando únicamente con generadores de emergencia. Los seis reactores permanecen cargados con uranio y en apagado en frío, dependiendo críticamente de energía externa para mantener sistemas de seguridad. Paralelamente, sistemas de defensa aérea Patriot israelíes operan en Ucrania desde hace un mes, con refuerzos previstos en otoño para proteger la infraestructura crítica, incluida Zaporiyia. Cada apagón y ataque incrementa el riesgo de una catástrofe nuclear que podría afectar a millones de personas en Ucrania y más allá. La seguridad nuclear en tiempos de guerra se convierte en un tema urgente para gobiernos, organismos internacionales y comunidades vecinas.