La cautela con la que el número uno del mundo ha tratado las consecuencias del resbalón del pasado jueves, ante el argentino Sebastián Báez, han surtido efecto. Una protección en la zona dañada, en el pie izquierdo donde sufrió la torcedura, fue el único síntoma aparente del preocupante tropiezo en la cancha ante Báez. El belga, 45 del mundo y sin título alguno en su historial, era una novedad para el murciano. No le resultó tan sencillo como parecía cerrar su victoria 64 del 2025 para situarse en su noveno cuarto de final consecutivo. Bergs, que en la ronda anterior superó al chileno Alejandro Tabilo, no ha ganado dos partidos seguidos en un torneo desde aquella final en Hertogenbosch.