Tras ella la elegante y gélida El hilo invisible (2017) pareció remontar para después caer en la presuntamente rompedora, y también vacía, retórica y pretenciosa Licorice Pizza (2021). No es necesario añadir que son opiniones tan personales como minoritarias, que esta película y Puro vicio tienen sus defensores y que estos son mayoría. Todo como sátira de la rota América de Trump que, en realidad, es mucho peor y más peligrosa que la gansada sin gracia y la traca sin pólvora que imagina Anderson. Abordar la sátira y la caricatura permite entregarse a todas las exageraciones paródicas. Anderson, aunque lo tiene y como se ve en la escena de la persecución en el desierto y alguna otra, no lo demuestra.